Para que las familias,
gracias a una vida de oración y de amor,
se vuelvan cada vez más <<laboratorios de humanización>>
Una de las palabras más densas y bonitas
de la lengua castellana es la palabra "hogar"
(focolare, en italiano). Hogar significa fuego,
el centro de la casa que antes ocupaba la
chimenea (y que hoy, por desgracia, ocupa la
televisión), lugar de calor, de reunión, de oración,
de vida familiar, de intercambio entre padres e hijos.
Ojalá recuperáramos ese lugar en nuestras familias,
aun a costa de la televisión que tanto deshumaniza,
"desfamiliariza" y tan poco ayuda a la familia como tal...
La familia, a través del calor del amor entre sus miembros
de la oración como calor entre el cielo y la tierra, forjará,
sin duda, personas distintas y , en ese sentido, como pide el Papa,
Será "laboratorio de humanización". Laboratorio no como lugar de
pruebas, sino como aplicación de fórmulas de éxito seguro.

